Decoración vintage

Desde hace unos años, se ha puesto muy de moda la decoración vintage, utilizando materiales y productos antiguos en la decoración actual. Restaurantes y tiendas de ropa son sólo unos pocos espacios dónde podemos ver estos estilos. Debido a la competencia que tienen alrededor, necesitan diferenciarse mediante la imagen del local, y esto les lleva a esos productos que en muchas ocasiones son únicos. De esta manera, consiguen tener algo que no tiene el del local de al lado. Y esa diferenciación es lo que consigue que el cliente piense antes en uno que en otro.

Hay estilos más industriales, más vintage. Sin embargo, el estilo que está aflorando especialmente es el de crear una mezcla entre decoración moderna y antigua. Para ello, emplean productos vintage en decoraciones de estilo moderno, consiguiendo un contraste muy agradable a la vista. Para poner un ejemplo, las grandes marcas azulejeras del país están simulando baldosa hidráulica y azulejos antiguos, algo que está gustando mucho a sus clientes. El inconveniente es que, a pesar de intentarlo, a día de hoy no han conseguido un aspecto similar al antiguo, dejando muy a la vista de que se trata baldosa nueva. Estos azulejos y baldosas de época existen y se pueden conseguir, pero es difícil encontrar empresas que la suministren en cantidades importantes.

El producto antiguo cómo las baldosas, los cajones de naranjas o los muebles son valorados porque, además de dar un toque muy original a estos espacios, tienen una historia detrás y probablemente no exista otro igual. Tienen ese desperfecto que demuestra su uso, o ese año marcado que demuestra su antigüedad,… y eso es lo que más suele valorar un cliente.

Sus aplicaciones son infinitas, todo depende de hasta dónde queramos llegar con ello. Desde el carro industrial que al ponerle un cristal se convierte en una mesa de centro perfecta, al palet típico de madera que me sirve para hacerme los muebles del jardín.

Por ello, es un estilo muy actual y todo indica que va a seguir adelante en los próximos años. El único límite que hay para utilizar estos productos y materiales, y darles una segunda vida, es  la IMAGINACIÓN.